25 julio, 2007

¿Mamitis, nosotros?

Es sabido por varias investigaciones que el ser humano siempre busca una pareja que, consiente o inconscientemente, tenga ciertos rasgos o similitudes con sus padres. Así, la mujer buscará en su pareja rasgos de su padre y, viceversa, el hombre rasgos de su madre. Aunque uno no lo crea ni lo notemos, así sucede. Esto viene a colación porque, hablando en particular del hombre, a las mujeres les da por decir aquello de “me choca: mi marido, mi novio, mi pareja… tiene mamitis… ya no lo soporto”. Sí, resulta que siempre nos detectan ese padecimiento (aunque siempre tarde, pues, en todo caso, siempre lo hemos padecido y ¡nunca se habían dado cuenta!) y les provoca coraje, malestar… ¿se tratará de simples celos?, ¿simple y llana aprensión? ¿o, qué otra cuestión podría ser?...


Por otro lado, ellas suelen pasarse las horas por teléfono, los días o cada fin de semana visitando a la mamá… o, incluso, a la familia entera sin ningún problema, sin ningún cuestionamiento. Y está bien, no hay quien se oponga. Sólo deberían entender que también uno desea ver por su madre. El que veamos por ella no quiere decir, en ningún modo, que releguemos a nuestra pareja, que la pasemos a segundo término. No. Ahí estamos, siempre a la orden, sabemos nuestro compromiso con ellas. Creo que, mientras esto no se pierda (porque también hay quien abusa, claro), la vida puede seguir en armonía.

Ahora que… si en ver por tu mamá, cuidarla, procurarla, darle amor… —sin por ello, abandonar a tu pareja—, radica la mamitis, pues… entonces sí, definitivamente tenemos mamitis, pero no sólo nosotros, en todo caso se trata de una práctica común de todo ser humano que se diga buen hijo(a). De todos, hombres y mujeres. Al final del día, no podemos… no debemos —por el hecho de casarnos— olvidar, abandonar a quien nos dio educación, principios, amor… a quien nos dio la vida.

1 comentario:

Bu dijo...

Creo que tu concepto de mamitis es distinto al mío. Para mi el tener mamitis es otra cosa.